Tu primo abre un puesto de jugos. Antes de vender el primer vaso ya tiene cosas: una licuadora, $3,000 en efectivo, una hielera. Pero también debe, porque le prestaron $5,000 para arrancar. Si alguien le pregunta “¿cómo vas?”, la respuesta honesta no es cuánto vendió hoy, sino qué tiene y qué debe en este momento exacto. Eso es un balance general, y leerlo bien te cambia la forma de ver cualquier negocio, empezando por el tuyo.
Qué es el balance general y por qué le cambiaron el nombre
El balance general es una foto de la situación financiera de una empresa en una fecha precisa: el 31 de diciembre de 2026, por ejemplo. No te cuenta lo que pasó durante el año —eso lo hace el estado de resultados—; te dice cómo quedaron las cuentas al cierre de ese día.
En tus clases probablemente te lo enseñaron como “balance general”, pero las Normas de Información Financiera del CINIF lo nombran estado de situación financiera, y la que lo regula es la NIF B-6. Los dos términos significan lo mismo y los vas a oír revueltos toda tu vida profesional. Yo, después de diez años, le sigo diciendo balance general de cariño y “estado de situación financiera” cuando firmo un dictamen. No te claves con el nombre: entiende el concepto y usa la palabra que pida quien te lee.
Es uno de los cuatro estados financieros básicos. Para ver cómo se conecta con los demás, échale un ojo primero a la guía general de estados financieros y luego regresa aquí.
La ecuación que sostiene todo: Activo = Pasivo + Capital
Todo el balance gira alrededor de una sola igualdad:
Activo = Pasivo + Capital contable
Léela despacio. El activo es todo lo que la empresa tiene y de lo que espera sacar un beneficio: dinero, mercancía, una camioneta, lo que los clientes le deben. El pasivo es lo que la empresa debe a terceros: al banco, a los proveedores, al SAT. Y el capital contable es lo que de verdad les toca a los dueños una vez pagado todo lo demás.
La lógica es de sentido común. Si tienes cosas por $100,000 y debes $40,000, lo tuyo de verdad son $60,000. Despeja la ecuación y queda: Capital = Activo − Pasivo. Por eso al capital también se le dice patrimonio neto. Cada peso que entra a la empresa vino de alguien: de un acreedor (pasivo) o de los socios y las utilidades acumuladas (capital). Ningún activo cae del cielo, y por eso la ecuación siempre cuadra. Si no te cuadra, hay un error en algún registro; no es que la contabilidad esté mal hecha desde su origen.
Circulante y no circulante: la cuestión del año
Tanto el activo como el pasivo se parten en dos según el plazo de un año. El activo circulante es lo que se vuelve efectivo en menos de doce meses: la caja, los bancos, los clientes, el inventario. El activo no circulante (o fijo) es lo que se queda más tiempo: el mobiliario, el equipo de cómputo, un local.
Con las deudas pasa igual. El pasivo a corto plazo vence en menos de un año (proveedores, impuestos por pagar); el de largo plazo tarda más (un crédito a tres años). Esta separación importa, y mucho: un negocio puede ser riquísimo en activos fijos y aun así no tener con qué pagar la nómina del viernes.
Armemos uno paso a paso: la papelería de Lupita
Vamos con un caso concreto. Lupita abre una papelería el 1 de enero de 2026 y queremos su balance al 31 de enero de 2026. Estos son los datos:
- Metió $80,000 de su bolsa para arrancar (aportación de capital).
- El banco le prestó $40,000 a dos años.
- Con eso compró equipo de cómputo por $25,000 y mobiliario —estantes y mostrador— por $30,000.
- Compró inventario de papelería por $35,000; de ese inventario, $15,000 se los fió el proveedor (los paga en marzo).
- Le quedan $45,000 entre caja y banco.
- Una escuela, su cliente, le debe $5,000 por una compra grande a crédito.
Paso 1: ordena los activos. Primero lo más líquido, luego lo fijo.
- Efectivo y bancos: $45,000
- Clientes: $5,000
- Inventario: $35,000
- Equipo de cómputo: $25,000
- Mobiliario: $30,000
- Total activo: $140,000
Paso 2: ordena los pasivos. Lo que debe a terceros.
- Proveedores (corto plazo): $15,000
- Préstamo bancario (largo plazo): $40,000
- Total pasivo: $55,000
Paso 3: el capital sale solo. Activo menos pasivo: $140,000 − $55,000 = $85,000. ¿De dónde salió ese capital? De los $80,000 que aportó Lupita más $5,000 que, digamos, ya ganó de utilidad en el mes. Cuadra. Ahí está el truco: no “elegimos” el capital, lo confirma la ecuación.
| Activo | Importe | Pasivo y Capital | Importe |
|---|---|---|---|
| Efectivo y bancos | $45,000 | Proveedores | $15,000 |
| Clientes | $5,000 | Préstamo bancario | $40,000 |
| Inventario | $35,000 | Total pasivo | $55,000 |
| Equipo de cómputo | $25,000 | Capital social | $80,000 |
| Mobiliario | $30,000 | Utilidad del periodo | $5,000 |
| Total capital | $85,000 | ||
| Total activo | $140,000 | Total pasivo + capital | $140,000 |
Las dos columnas suman $140,000. Si las tuyas no empatan, no esperes que “alce” sola: revisa que cada movimiento se haya registrado por partida doble. Un activo que sube tuvo que financiarse con algo.
Un detalle fino: la depreciación
Ese equipo de cómputo y ese mobiliario no valdrán $25,000 y $30,000 para siempre. Se desgastan, y la contabilidad reconoce ese desgaste con la depreciación, que poco a poco le va restando valor al activo fijo en el balance. Fiscalmente, el artículo 34 de la Ley del ISR fija los porcentajes máximos anuales por línea recta: 30% para equipo de cómputo (computadoras de escritorio y portátiles, servidores, impresoras) y 10% para mobiliario y equipo de oficina. En el balance de enero apenas se nota, pero al cierre del año el activo fijo aparecerá neto de su depreciación acumulada. Por ahora quédate con la idea: el balance refleja el desgaste, no el precio de la factura para toda la vida.
Preguntas frecuentes
¿El balance general y el estado de situación financiera son lo mismo?
Sí. “Estado de situación financiera” es el nombre técnico que usa la NIF B-6 del CINIF; “balance general” es el nombre tradicional con el que casi todos crecimos. Mismo documento, misma ecuación. Úsalos sin miedo, según el contexto.
¿Por qué siempre tiene que cuadrar?
Porque todo activo se financió con algo: con deuda (pasivo) o con dinero de los dueños y las utilidades (capital). No existe un recurso sin origen. Por eso, si registras todo por partida doble, el activo siempre será igual al pasivo más el capital. Cuando no cuadra, hay un error de captura, no una falla del modelo.
¿Cada cuándo se hace un balance?
El obligatorio es el del cierre anual, al 31 de diciembre, que sirve de base para la declaración. Pero un negocio sano arma balances mensuales para no manejar a ciegas. Mientras más seguido lo veas, antes detectas que el inventario se infló o que los clientes te deben de más.
Tu siguiente paso
Toma el negocio que tengas más a la mano —tu changarro, el de un familiar o uno inventado— y arma su balance al cierre del mes en una hoja. Lista todo lo que tiene, todo lo que debe, y deja que el capital salga por diferencia. Si las dos columnas empatan, ya entendiste lo esencial. Y para no pelearte con el formato ni con los totales, prueba el constructor de estados financieros: capturas tus cuentas y te arma el balance cuadrado, listo para revisar.
Este contenido es educativo y no constituye asesoría contable ni fiscal para tu caso particular. Los porcentajes de depreciación y cualquier obligación fiscal pueden cambiar; verifica siempre la información vigente directamente en el SAT y el DOF y, para temas de protección al usuario financiero, en la CONDUSEF, o consulta a un contador titulado antes de tomar decisiones.