Una empresa puede reportar utilidades en su estado de resultados y, aun así, no tener con qué pagar la nómina del viernes. Suena contradictorio, pero pasa todo el tiempo. La utilidad se calcula con ventas a crédito, depreciaciones y provisiones que nunca tocan la caja. El efectivo es otra cosa: es lo que de verdad entró y salió de la cuenta. El estado que concilia esas dos realidades es el de flujos de efectivo, y entender el flujo de efectivo de un negocio es, en mi experiencia, lo que separa al contador que solo arma reportes del que de verdad asesora.
Te lo explico como me hubiera gustado que me lo explicaran en la carrera: con las tres secciones, los dos métodos y un ejemplo donde puedas seguir cada peso.
Qué responde este estado financiero
El estado de flujos de efectivo contesta una pregunta muy terrenal: ¿de dónde salió el dinero que entró y a dónde se fue el que salió durante el periodo? En México lo regula la NIF B-2, emitida por el CINIF, y forma parte de los estados financieros básicos junto con el balance y el estado de resultados. Si quieres ver cómo encajan todos, lo desarrollo en la guía de estados financieros.
La gracia es que clasifica todos los movimientos de efectivo en tres canastas. No las inventó nadie por capricho: cada una te dice algo distinto sobre la salud del negocio.
Actividades de operación
Es el corazón. Aquí va el efectivo que genera —o consume— el giro normal del negocio: lo que cobras a clientes, lo que pagas a proveedores, sueldos, renta, impuestos. Si una taquería vende tacos, el dinero de los tacos cobrados y lo que paga por la tortilla y el gas vive en esta sección. Cuando un negocio genera efectivo operativo de forma constante, puede sostenerse solo. Cuando no, depende de meter dinero por otro lado, y eso no aguanta para siempre.
Actividades de inversión
Aquí entra y sale el dinero por comprar o vender activos de largo plazo: maquinaria, equipo de cómputo, un local, una camioneta de reparto. Cuando la taquería compra una plancha nueva de $45,000, esa salida no va en operación, va en inversión. Es normal que esta sección dé negativo en una empresa que está creciendo: está reinvirtiendo. Lo preocupante sería que solo venda activos para tapar hoyos de operación.
Actividades de financiamiento
Tiene que ver con cómo se fondea el negocio: préstamos que recibes o pagas, aportaciones de los socios, reparto de dividendos. Si pides un crédito de $200,000 al banco, esa entrada es financiamiento; cuando pagas las mensualidades, la parte de capital sale por aquí. Y ojo con un detalle que confunde a mucha gente: bajo la NIF B-2, en una empresa no financiera los intereses pagados también van en financiamiento, porque son el costo de haberte fondeado con los acreedores —no del giro del negocio—. Esto difiere de la norma internacional (NIC 7), que admite presentarlos en operación; si trabajas con ambos marcos, no los confundas.
Los dos métodos: directo e indirecto
Ojo con esto, porque aquí se confunde mucha gente. Los dos métodos solo cambian la forma de presentar la sección de operación. Inversión y financiamiento se presentan igual en ambos. Y el resultado final —el efectivo neto generado— es idéntico. Cambia el camino, no el destino.
Método directo
Muestra las entradas y salidas de efectivo en bruto, por categorías: cuánto cobraste a clientes, cuánto pagaste a proveedores, cuánto pagaste de sueldos, cuánto de impuestos. Es el más fácil de leer para alguien que no es contador, porque se parece a mirar el estado de cuenta del banco. La NIF B-2 lo permite, pero exige más detalle de los cobros y pagos, y muchas empresas no llevan el registro tan desglosado, así que en la práctica se ve menos.
Método indirecto
Aquí conviene ser preciso, porque casi todos los apuntes lo dicen mal: la NIF B-2 indica que el método indirecto parte de la utilidad antes de impuestos, no de la utilidad neta, y a partir de ahí hace ajustes hasta llegar al efectivo real de operación. ¿Por qué hay que ajustar? Porque esa utilidad trae cosas que no movieron dinero. El caso clásico es la depreciación: cuando registras la depreciación anual de esa plancha, es un gasto que baja tu utilidad, pero ningún peso salió de la caja ese año. El dinero ya se fue cuando compraste la plancha, y eso quedó registrado en inversión. Por eso, en el método indirecto, la depreciación se suma de vuelta.
Después se ajustan los cambios en cuentas de capital de trabajo: si tus clientes te deben más que el año pasado (subieron las cuentas por cobrar), vendiste pero no cobraste, así que ese aumento resta. Si les debes más a tus proveedores (subieron las cuentas por pagar), te quedaste con el efectivo, así que ese aumento suma. Suena enredado al principio; con un ejemplo se acomoda.
Un ejemplo que puedes seguir peso por peso
Tomemos a “Tortillería Doña Mary”, un changarro hipotético, con cifras del ejercicio 2025. Para simplificar, supongamos que el negocio no causó impuestos ese año, así que partiremos de una utilidad antes de impuestos de $80,000. Durante el año:
- Registró $15,000 de depreciación de su maquinaria.
- Sus clientes (las tienditas a las que surte) le quedaron a deber $10,000 más que el año anterior.
- Le quedó a deber $6,000 más al molino que le vende el maíz.
- Compró una báscula nueva por $12,000.
- Pagó $20,000 de capital de un crédito que tenía con el banco.
Así se vería su flujo de operación por el método indirecto:
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Utilidad antes de impuestos | $80,000 |
| (+) Depreciación (no salió efectivo) | $15,000 |
| (–) Aumento en cuentas por cobrar | ($10,000) |
| (+) Aumento en cuentas por pagar | $6,000 |
| Flujo neto de operación | $91,000 |
Ahora las otras dos secciones, iguales en ambos métodos:
| Sección | Importe |
|---|---|
| Flujo de operación | $91,000 |
| Flujo de inversión (compra de báscula) | ($12,000) |
| Flujo de financiamiento (pago de capital) | ($20,000) |
| Aumento neto de efectivo | $59,000 |
Doña Mary terminó el año con $59,000 más en la caja que cuando empezó, aunque su utilidad fue de $80,000. La diferencia se explica sola en el estado: la báscula, el pago al banco y el dinero que sus clientes todavía le deben. Si hubieras usado el método directo, la sección de operación habría mostrado directamente “Cobrado a clientes” menos “Pagado a proveedores y gastos”, y habrías llegado al mismo $91,000 por otro camino.
Para armar el tuyo necesitas dos balances consecutivos y el estado de resultados; con eso sacas los cambios en cada cuenta. Si te sirve apoyarte en alguna calculadora o plantilla, échale un ojo a las herramientas del sitio.
Preguntas frecuentes
¿Cuál método debo usar, el directo o el indirecto?
La NIF B-2 te deja elegir. En la práctica mexicana domina el indirecto, porque se arma a partir de información que ya tienes en el estado de resultados y el balance, sin necesidad de un registro especial de cobros y pagos en bruto. El directo es más claro para el lector, pero exige llevar el detalle desde el día a día. Para una pyme o un negocio que arranca, el indirecto suele ser lo más cómodo.
¿Por qué la depreciación se suma si es un gasto?
Porque es un gasto que no movió efectivo en el periodo. Bajó tu utilidad en los libros, pero el dinero ya había salido el día que compraste el activo, y eso se reflejó en su momento dentro de las actividades de inversión. Como en el método indirecto partes de la utilidad antes de impuestos para llegar al efectivo, tienes que devolver ese gasto que nunca tocó la caja.
¿Una empresa con utilidad puede tener flujo negativo?
Sí, y es justo el escenario que vuelve indispensable este estado. Si vendiste mucho a crédito y nadie te pagó, si compraste maquinaria cara o si pagaste préstamos fuertes, puedes cerrar con utilidad contable y con menos efectivo del que empezaste. Por eso un negocio rentable también puede quebrar por falta de liquidez.
Por dónde empezar
Si quieres aterrizarlo, toma los dos últimos balances de cualquier empresa de práctica —o de un negocio que conozcas— y arma la sección de operación por el método indirecto, partiendo de la utilidad antes de impuestos y ajustando depreciación y los cambios en cuentas por cobrar y por pagar. Hacer uno completo a mano, aunque sea chiquito, te ordena la cabeza mejor que cualquier resumen.
Este contenido es educativo y no constituye asesoría contable o fiscal personalizada. Las normas de presentación (NIF B-2) y cualquier obligación ante el SAT pueden cambiar; antes de presentar información financiera oficial, verifica con las publicaciones vigentes del CINIF, el SAT y, ante dudas de un trámite o un crédito, la CONDUSEF.