La primera computadora que compró el despacho donde hice mis prácticas costó alrededor de $18,000 en 2014. Cinco años después seguía encendiéndose, pero ya nadie la quería ni regalada: pesaba como ladrillo, tardaba siglos en abrir el sistema de facturación y valía, siendo generosos, unos $1,500. Esa caída de valor tiene nombre, tiene reglas y, si la registras bien, te ayuda a pagar menos ISR. Eso es la depreciación.
Qué significa realmente que un activo se deprecie
Cuando una empresa compra algo que va a usar por varios años (una camioneta, una máquina, escritorios, equipo de cómputo), ese gasto no se “consume” todo de golpe. Lo lógico sería decir “me costó $120,000, lo deduzco completo este año”. Pero el activo te va a servir, digamos, cuatro o cinco años. La depreciación es el mecanismo contable que reparte ese costo a lo largo de la vida útil del bien, reconociendo poquito a poquito el desgaste.
Piénsalo como una tarjeta de prepago para el camión. Cada año “gastas” una parte del saldo, porque cada año el camión rueda más kilómetros, se le acaban las llantas, el motor pierde brío. Contablemente eso se llama gasto por depreciación, y reduce la utilidad del periodo. Fiscalmente lo conocemos como deducción de inversiones, y reduce la base sobre la que pagas impuestos.
Ojo con una confusión clásica entre estudiantes: el terreno no se deprecia. La construcción encima de él sí, pero el suelo no pierde valor por el uso. Si compraste un local y en la escritura el terreno vale $400,000 y la construcción $600,000, solo deprecias los $600,000.
Los métodos que vas a ver en tu carrera
Para la contabilidad financiera existen varios métodos, pero hay dos que te van a perseguir desde primer semestre.
Línea recta
Es el más usado en México, en parte porque embona con lo que pide el SAT. La idea: el activo pierde la misma cantidad de valor cada año. Tomas el monto original de la inversión, le restas el valor de rescate (lo que esperas recuperar al venderlo al final) y divides entre los años de vida útil.
Depreciación anual = (Costo − Valor de rescate) ÷ Vida útil en años. Si una máquina cuesta $100,000, le calculas $10,000 de rescate y le das diez años de vida, deprecias $9,000 cada año. Constante, predecible, sin sorpresas.
Saldos decrecientes y unidades producidas
El método de saldos decrecientes carga más depreciación los primeros años y menos al final, partiendo de la idea de que un activo rinde y vale más cuando está nuevo. Un coche pierde un buen pedazo de valor apenas sale de la agencia; eso lo modela bien este método. El de unidades producidas amarra el desgaste al uso real: si una troqueladora se diseñó para 500,000 golpes y este año dio 50,000, deprecias el 10% de su costo. Sirve cuando el activo trabaja a ritmos muy distintos cada año.
Una aclaración que importa: lo que registras en tus estados financieros (depreciación contable, donde tú eliges método y vida útil con criterio razonable) no siempre coincide con lo que deduces ante el SAT (depreciación fiscal, donde la ley te impone topes). Esa diferencia es normal y la vas a reconciliar. Si quieres ver cómo encaja todo esto en la lectura de los números de una empresa, lo abordo con calma en la guía de análisis financiero.
Los porcentajes que manda el Artículo 34 de la LISR
Aquí es donde lo fiscal se vuelve concreto. El Artículo 34 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta fija los por cientos máximos autorizados que puedes deducir al año por cada tipo de activo fijo. La palabra clave es máximos: puedes aplicar ese porcentaje o uno menor, nunca uno mayor. Estos son algunos de los que más vas a usar:
| Tipo de activo | % máximo anual (Art. 34 LISR) |
|---|---|
| Construcciones (en general) | 5% |
| Mobiliario y equipo de oficina | 10% |
| Automóviles, autobuses, camiones de carga, remolques | 25% |
| Computadoras de escritorio y portátiles, servidores, impresoras | 30% |
| Maquinaria y equipo para generación de energía de fuentes renovables | 100% |
Fíjate en la lógica. Una construcción al 5% tarda veinte años en deducirse del todo, porque un edificio aguanta décadas. El equipo de cómputo al 30% se deduce en poco más de tres años, justo porque la tecnología envejece rapidísimo (acuérdate de mi computadora ladrillo). El 100% de la maquinaria de energías renovables es un incentivo deliberado: la ley te deja deducir todo en un solo ejercicio para empujar ese tipo de inversión, siempre que el equipo siga operando al menos cinco años.
Un detalle que cuesta puntos en exámenes y dinero en la vida real: aunque el Artículo 34 te deja deducir un automóvil al 25% anual, el Artículo 36 de la misma ley pone un tope al monto deducible. En 2026 solo puedes considerar como inversión deducible hasta $175,000 del valor del auto (hasta $250,000 si es eléctrico o híbrido recargable). Compraste un coche de $400,000, aplicas el 25% sobre $175,000, no sobre los $400,000.
Un ejemplo resuelto, paso a paso
El changarro de tortas de tu colonia se formaliza y compra equipo de cómputo el 15 de marzo de 2026 para llevar su punto de venta. El monto original de la inversión es de $24,000 (precio más todo lo que la ley considera parte del activo, salvo el IVA).
- Por ciento máximo del Art. 34 para equipo de cómputo: 30% anual.
- Deducción de un año completo: $24,000 × 30% = $7,200.
- Como el equipo entró a mediados de marzo, el primer año no se usa completo. La deducción se calcula por meses completos de uso; un mes empezado a la mitad no cuenta. De abril a diciembre son nueve meses completos.
- Deducción del primer ejercicio: ($7,200 ÷ 12) × 9 = $5,400.
Ese cálculo deja fuera, a propósito, el ajuste por inflación que la ley fiscal exige con el INPC; lo omito para que veas limpio el esqueleto del método. En la práctica, multiplicas la deducción del periodo por un factor de actualización que va del mes de compra hasta la mitad del periodo de uso. Pero el corazón es lo de arriba: monto original, por ciento del Art. 34 y proporción de meses de uso en el primer año.
Preguntas frecuentes
¿La depreciación contable y la fiscal siempre son iguales?
No, y no pasa nada. Para tus estados financieros eliges el método y la vida útil que mejor reflejen el desgaste real. Para el SAT aplicas los por cientos máximos del Artículo 34 sobre el monto original de la inversión. Cuando difieren, generas diferencias que se concilian en la declaración. Muchas empresas, por comodidad, alinean su depreciación contable a los porcentajes fiscales, pero no están obligadas.
¿Puedo deducir un activo de golpe el primer año?
Solo en los casos que la ley permite al 100%, como la maquinaria de energías renovables. Para la mayoría de los bienes deduces por partes, año con año, según el porcentaje de su categoría. Existieron en años pasados esquemas de deducción inmediata para ciertos contribuyentes; antes de aplicar cualquier beneficio así, verifica que siga vigente en 2026.
¿Qué incluye el monto original de la inversión?
Además del precio del bien, incluye fletes, seguros de transporte, comisiones, derechos, honorarios del agente aduanal y gastos de instalación, entre otros. El IVA no entra, porque ese lo acreditas por separado. Registrar bien el monto original importa: es la base sobre la que aplicarás el porcentaje todos los años.
Por dónde empezar hoy
Toma un activo real (tu laptop, el coche de la familia, lo que sea) y arma su tabla de depreciación: identifica su categoría en el Artículo 34, anota el porcentaje, calcula la deducción anual y proyecta cuánto valdrá en libros dentro de tres años. Cuando lo haces a mano una vez, el concepto deja de ser abstracto. Para no batallar con la aritmética y el prorrateo de meses, apóyate en la calculadora de depreciación y compara tu resultado con el de ella.
Este contenido es educativo y no constituye asesoría fiscal ni contable personalizada. Las cifras y porcentajes citados corresponden a la LISR vigente en 2026, pero las leyes cambian y cada caso tiene sus matices. Antes de aplicar una deducción en una declaración real, confirma los datos directamente en el portal del SAT o con la PRODECON, y consulta a un contador de tu confianza.