Costos fijos vs. variables: la diferencia que cambia todo

El mes que mi prima abrió su lonchería en Iztapalapa vendió poquísimo: una semana lluviosa, casi nadie pasó por la banqueta. Y aun así, el último día del mes pagó la renta completa, $6,000, como si hubiera vendido a manos llenas. Esa noche me llamó casi llorando: “¿cómo es posible que pague lo mismo vendiendo la mitad?”. Entre quejas y un café, le cayó el veinte de algo que ningún libro le había explicado: hay gastos a los que no les importa cuánto vendas, y otros que se mueven contigo. Saber cuál es cuál no es un tecnicismo de salón; es lo que decide si tu negocio aguanta un mal mes o se viene abajo.

Qué hace que un costo sea “fijo” o “variable”

La pregunta que tienes que hacerte es una sola: si mañana vendo el doble (o la mitad), ¿este gasto cambia? Si la respuesta es “no, sigue igual”, es un costo fijo. Si es “sí, sube o baja con las ventas”, es variable.

Los costos fijos los pagas pase lo que pase, aunque tu changarro esté cerrado por vacaciones. La renta del local, el sueldo base de un empleado de planta, la licencia mensual de tu sistema de facturación, el internet. No importa si atendiste a 5 clientes o a 500: la cifra es la misma a fin de mes.

Los costos variables se mueven al ritmo de tu actividad. Si vendes tortas, cada torta extra te cuesta más pan, más jamón, más aguacate. Vendiste cero tortas hoy, gastaste cero en ingredientes. Vendiste 200, gastaste el triple que ayer. La materia prima, las comisiones por venta, el empaque, la mercancía que compras para revender: todo eso sube y baja contigo.

Te dejo una comparación que a mis alumnos les funciona: el costo fijo es como la cuota de la tanda, entre dinero o no, te toca poner tu parte cada quincena. El costo variable es como la gasolina: si no sales, no gastas.

El que casi nadie clasifica bien: los costos mixtos

Aquí es donde la gente se atora. No todo cabe limpiamente en una caja o en la otra. El recibo de la luz de un taller es el ejemplo de cajón: hay un cargo base que pagas aunque no prendas una sola máquina (parte fija) y luego un consumo que crece cuando trabajas más horas (parte variable). A eso le decimos costo mixto o semivariable.

El teléfono de la empresa con plan base más minutos extra, el sueldo de un vendedor con salario fijo más comisión, el mantenimiento de una camioneta con verificación anual fija pero gasolina variable: todos son mixtos. Lo correcto no es forzarlos a una sola categoría, sino partirlos. ¿Cuánto de esto pagaría aunque vendiera cero? Esa parte es fija. El resto, variable.

Un ejemplo resuelto con el changarro de tacos

Imagina que tienes un puesto de tacos y quieres saber tus costos de mayo de 2026. Vendiste 3,000 tacos en el mes a $18 cada uno, o sea $54,000 de ingresos. Vamos a separar lo que pagaste.

ConceptoMontoTipo
Renta del local$6,000Fijo
Sueldo base de tu ayudante$5,500Fijo
Carne, tortillas, salsas, gas$18,000Variable
Servilletas y desechables$1,500Variable
Luz (base $300 + consumo $700)$1,000Mixto

Separa el costo mixto: de la luz, $300 son fijos y $700 variables. Entonces tus costos fijos suman $6,000 + $5,500 + $300 = $11,800. Tus costos variables suman $18,000 + $1,500 + $700 = $20,200. Costo total del mes: $32,000. Tu ganancia bruta de mayo fue $54,000 − $32,000 = $22,000.

Ahora viene lo bueno. Tu costo variable por taco es $20,200 ÷ 3,000 = $6.73 aproximadamente. Cada taco te deja $18 − $6.73 = $11.27 para cubrir lo fijo. ¿Cuántos tacos necesitas vender solo para no perder? $11,800 ÷ $11.27 ≈ 1,047 tacos al mes. Ese es tu punto de equilibrio: por debajo, pierdes; por arriba, empiezas a ganar de verdad. Sin distinguir fijos de variables, ese número es imposible de calcular, y sin ese número estás vendiendo a ciegas.

Por eso la lluvia le hundió la semana a mi prima: sus tacos seguían dejando margen, pero como casi no vendió, no juntó suficiente “margen por taco” para cubrir la renta y el sueldo, que llegaron completos de todos modos.

Por qué esta clasificación decide tus precios y tu aguante

Cuando sabes cuánto pesa lo fijo, sabes qué tan riesgoso es tu negocio. Uno con renta carísima y sueldos altos (mucho costo fijo) es como un coche en cuarta velocidad: vuela cuando hay clientes, pero se ahoga feo si las ventas bajan, porque esos gastos no perdonan. Un negocio con poco costo fijo y mucho variable resiste mejor los meses flojos, aunque su techo de ganancia suele ser más bajo.

También te dice hasta dónde puedes bajar un precio sin regalar tu trabajo. Si un cliente te pide descuento, lo único que de verdad no puedes tocar es tu costo variable: por debajo de eso, cada venta te cuesta dinero. Todo lo que esté arriba de tu costo variable, en un mes flojo, ayuda a pagar lo fijo. Este tipo de razonamiento es la base del análisis financiero de cualquier negocio, desde un puesto de tacos hasta una empresa con cien empleados.

Un apunte que repito en clase: clasificar costos no es ejercicio de una sola vez. La renta que hoy es fija puede volverse “escalonada” si firmas un contrato donde pagas más al rebasar cierto nivel de ventas. Revisa tus categorías cada año, sobre todo si renegociaste contratos o cambiaste de proveedor.

Preguntas frecuentes

¿El sueldo de un empleado es costo fijo o variable?

Depende de cómo le pagues. Si tiene un salario de planta, digamos $12,000 al mes sin importar cuánto se venda, es costo fijo. Si le pagas por destajo (tanto por pieza producida) o todo por comisión, es variable. Y si combina sueldo base más comisión, es mixto: separas la parte fija de la variable, igual que hicimos con el recibo de luz.

¿Los impuestos cuentan como costo fijo o variable?

Hay que distinguir. Una cuota o derecho que pagas fijo al año (como ciertos permisos municipales) se comporta como fijo. Pero el ISR sobre tus utilidades se mueve con lo que ganas, así que es más bien variable. En el RESICO de personas físicas, por ejemplo, el ISR mensual se calcula aplicando un porcentaje directo a tus ingresos efectivamente cobrados del mes, sin deducciones; ese porcentaje sube por escalones conforme crecen tus ingresos, de modo que entre más vendes, más pagas. Es un comportamiento variable. Las tasas y los topes del régimen los publica el SAT, así que confirma el dato vigente antes de presupuestar.

¿Y la depreciación de mi maquinaria?

La depreciación contable suele tratarse como costo fijo: registras el desgaste del equipo cada mes sin importar cuánto produzcas. Para efectos fiscales en México, la deducción de inversiones se calcula con los porcentajes máximos del artículo 34 de la Ley del ISR, que cambian según el tipo de activo. No te aprendas un porcentaje de memoria: consúltalo en el texto vigente de la ley antes de aplicarlo en una declaración.

Tu siguiente paso

Toma tus gastos del mes pasado, los que sean, y a cada renglón hazle una sola pregunta: “si no hubiera vendido nada, ¿este gasto seguiría llegando?”. Lo que sigue llegando es fijo; lo que desaparece es variable; lo que se queda a medias, sepáralo. Con esa lista en la mano ya puedes calcular tu punto de equilibrio y dejar de adivinar. Si quieres apoyarte para correr los números, échale un ojo a las herramientas del sitio.

Este artículo es material educativo, no asesoría contable o fiscal personalizada. Las cifras fiscales (tasas y topes del RESICO, porcentajes de depreciación del artículo 34 de la LISR) cambian de un año a otro y deben confirmarse en sus fuentes oficiales: el SAT y el texto vigente de la Ley del ISR publicado por el Congreso. Antes de tomar decisiones sobre tu negocio o tus declaraciones, consulta a un contador de confianza.