El año pasado un alumno me mostró su declaración: había pagado consultas, lentes, la colegiatura de su hija y hasta los intereses de su crédito Infonavit, y aun así le salió a pagar. ¿La razón? No metió ni un solo comprobante de deducciones personales. Tenía los gastos, tenía las facturas, pero nunca los capturó. Perdió, a ojo, varios miles de pesos de saldo a favor por no saber qué se podía restar. Eso es justo lo que vamos a evitar aquí.
Las deducciones personales son gastos que la ley te deja restar de tus ingresos antes de calcular el ISR del año. No te bajan el impuesto peso por peso; te bajan la base sobre la que se calcula. Y como el ISR de personas físicas es progresivo —entre más ganas, mayor el porcentaje—, cada peso que restas de la base te ahorra impuesto a tu tasa más alta. Por eso vale tanto la pena aprenderse cuáles aplican y, sobre todo, los topes.
Dónde y cuándo entran en juego
Las deducciones personales solo se aplican en la declaración anual, esa que presentas en abril por el ejercicio del año anterior. Por ejemplo, la del ejercicio 2025 se presentó a más tardar el 30 de abril de 2026. En las declaraciones mensuales no caben; son exclusivas del cierre anual de personas físicas. Si quieres ver el panorama completo de cómo encaja esto con el resto de tus obligaciones, te dejo nuestra guía fiscal como mapa general.
Hay un requisito que tumba más deducciones que cualquier otro: el medio de pago. Casi todo lo deducible (gastos médicos, colegiaturas, hospitalarios) tiene que pagarse con tarjeta de crédito o débito, transferencia o cheque nominativo. En efectivo, no cuenta. Conozco gente que pagó $8,000 de un tratamiento dental en billetes, pidió su factura… y el SAT no se la reconoce porque pagó en efectivo. La factura es necesaria, pero no basta: el rastro electrónico del pago es lo que cierra el círculo.
Gastos médicos: lo más común y lo que más se olvida
Aquí entra bastante más de lo que la gente cree: honorarios médicos, dentales y de psicólogos o nutriólogos con título profesional, análisis clínicos y estudios, hospitalización, lentes ópticos graduados (con un límite específico para estos), y las primas de seguros de gastos médicos mayores. Pueden ser tuyos o de tu cónyuge, tus papás, abuelos o hijos, siempre que esas personas no hayan tenido ingresos superiores a un salario mínimo anual.
Una distinción que importa, y mucho: los gastos médicos por incapacidad o discapacidad quedan fuera del tope global de deducciones del que hablaremos más abajo, siempre que la incapacidad o discapacidad sea igual o mayor al 50% y cuentes con el certificado o constancia que expide una institución pública del Sistema Nacional de Salud. Cumplidos esos requisitos, se deducen al cien por ciento sin competir contra tus demás gastos por el límite. No es un tecnicismo menor: para una familia con un integrante con discapacidad, puede significar miles de pesos de diferencia.
Colegiaturas: el estímulo que se quedó congelado en el tiempo
Las colegiaturas no son una deducción de la Ley del ISR, sino un estímulo fiscal que vive en un decreto presidencial (el original es de febrero de 2011, ratificado en el decreto de beneficios fiscales de diciembre de 2013). Esa diferencia tiene una consecuencia enorme que casi nadie aprovecha bien: el estímulo se otorga sin tomarlo en cuenta para el límite global de las deducciones personales. Es decir, la colegiatura no compite contra tus gastos médicos ni contra tus intereses hipotecarios por el tope de las 5 UMA o el 15%. Tiene sus propios topes, por nivel educativo, y se suma aparte.
Aplica desde preescolar hasta bachillerato o equivalente, en escuelas privadas con reconocimiento de validez oficial (RVOE), y solo para ti, tu cónyuge o tus descendientes en línea recta. Estos son los límites anuales por alumno:
| Nivel educativo | Límite anual deducible por alumno |
|---|---|
| Preescolar | $14,200 |
| Primaria | $12,900 |
| Secundaria | $19,900 |
| Profesional técnico | $17,100 |
| Bachillerato o equivalente | $24,500 |
Dato que sorprende a todos en clase: estos montos no se han movido desde 2011. La inflación acumulada desde entonces ronda el 91% según el INEGI, así que hoy una colegiatura de secundaria fácil rebasa el tope de $19,900 al año. Y ojo: la universidad no entra. El estímulo llega hasta bachillerato. El transporte escolar solo se deduce si la escuela lo obliga y lo separa en la factura.
Intereses de tu crédito hipotecario
Si tienes un crédito para tu casa habitación, puedes deducir los intereses reales que pagaste en el año. La palabra “reales” es la clave: no son todos los intereses que viste en tu estado de cuenta, sino esos intereses menos el efecto de la inflación sobre tu saldo. La buena noticia es que tú no haces ese cálculo a mano. El banco o el Infonavit te emite una constancia de intereses donde ya viene el monto real deducible; ese es el número que capturas.
Dos condiciones que debes cumplir: el crédito tiene que ser para tu vivienda (no un terreno baldío, un local ni la casa de la playa) y el saldo del crédito no puede rebasar las 750,000 UDIS. Suena a mucho, y lo es —ronda los 6.4 millones de pesos—, así que para la inmensa mayoría de los créditos hipotecarios este límite ni siquiera entra en juego. Si tu banco no te mandó la constancia, búscala en su portal o pídela: sin ese documento, no hay deducción.
El tope que manda sobre casi todo
Aquí está la pieza que más confunde. La suma de tus deducciones personales no puede pasar del monto que resulte menor entre estas dos cantidades: cinco UMA anuales, o el 15% de tus ingresos totales del año (incluyendo los exentos). Para 2026, la UMA anual quedó en $42,794.64 (vigente desde el 1 de febrero), así que cinco UMA son $213,973.20. Ese es el techo absoluto.
Piénsalo como una cuenta con cupo doble: hay un límite por porcentaje y otro por monto fijo, y manda el que se llene primero. Si tus ingresos anuales son bajos, el 15% te va a topar mucho antes que las 5 UMA. Y no todo entra en esta cuenta: por fuera del tope viajan las colegiaturas (que ya vimos), los gastos médicos por incapacidad o discapacidad que cumplan sus requisitos, los donativos autorizados y las aportaciones complementarias para el retiro. Esos conceptos se deducen aparte, cada uno con sus propias reglas.
Un ejemplo con números
Imagina a Laura, asalariada, con ingresos por $480,000 en el año. Junta estos gastos, todos pagados con tarjeta o transferencia:
- Gastos médicos y dentales: $35,000
- Lentes graduados: $3,000
- Intereses reales de su crédito hipotecario (según constancia): $40,000
- Colegiatura de primaria de su hijo: $18,000 (pero el tope de primaria es $12,900)
Separemos las dos cuentas. Por un lado van las deducciones personales que sí entran al tope global: $35,000 + $3,000 + $40,000 = $78,000. Por otro lado va la colegiatura, que viaja por fuera.
Aplicamos el tope global solo a esos $78,000. El 15% de sus ingresos es 0.15 × $480,000 = $72,000; las 5 UMA son $213,973.20. El menor de los dos es $72,000. Como sus deducciones de esa cuenta ($78,000) rebasan el tope, Laura solo puede deducir $72,000 por ese grupo; los $6,000 restantes no caben este año y no se arrastran al siguiente.
Ahora la colegiatura. De los $18,000 que pagó, primero la ajustamos a su tope de nivel: primaria deduce hasta $12,900. Y como las colegiaturas no compiten por el límite global, esos $12,900 se deducen completos, además de los $72,000 anteriores. Total deducible de Laura: $72,000 + $12,900 = $84,900. Esa suma se resta de su base de ISR; sobre ese ahorro de base, a su tasa marginal, se calcula cuánto impuesto deja de pagar o cuánto le devuelven como saldo a favor.
La lección práctica: el tope global ya había frenado parte de los gastos médicos e intereses de Laura, pero la colegiatura le sumó beneficio aparte. Conocer cuál concepto entra al tope y cuál no, antes de fin de año, te ayuda a decidir dónde sí vale la pena el comprobante. Si quieres jugar con tus propias cifras, en nuestras herramientas puedes hacer estimaciones rápidas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo deducir si pagué la consulta en efectivo?
No. Los gastos médicos, dentales, hospitalarios y las colegiaturas exigen pago con tarjeta de crédito o débito, transferencia o cheque nominativo. El efectivo no es deducible aunque tengas la factura. La única forma de salvar ese gasto es que el prestador acepte que le pagues por una vía electrónica.
¿La universidad de mi hijo cuenta como colegiatura deducible?
No. El estímulo de colegiaturas solo abarca de preescolar hasta bachillerato o equivalente. El nivel licenciatura y los posgrados quedan fuera, sin importar que la institución tenga RVOE.
¿Por qué mis deducciones no me dieron tanto saldo a favor como esperaba?
Lo más probable es que te haya topado el límite global —el menor entre 5 UMA o el 15% de tus ingresos—, o que algún gasto no cumpliera el medio de pago. También recuerda que las deducciones bajan tu base de ISR, no el impuesto directo, así que el beneficio depende de tu tasa marginal.
Tu siguiente paso
No esperes a abril. Abre hoy una carpeta —física o digital— y mete cada factura deducible apenas la recibas, junto con el comprobante de que la pagaste con tarjeta o transferencia. Cuando llegue la anual, el SAT precargará muchos de estos datos, pero la responsabilidad de revisarlos y de que cuadren con tus comprobantes es tuya. Ir juntando todo en el año convierte la declaración en un trámite de media hora en lugar de una cacería de papeles.
Este contenido es educativo y no constituye asesoría fiscal personalizada. Las cifras y reglas cambian; verifica siempre los montos y requisitos vigentes en el portal del SAT (sat.gob.mx) y, para temas de tu crédito, en CONDUSEF o con tu contador antes de presentar tu declaración.