Pregúntale a tu tía Lupita, la del changarro de abarrotes, si el negocio “va bien”. Te va a contestar con una corazonada: “pues sí, vendo bastante”. El problema es que vender bastante no le dice si va a poder pagarle al proveedor el viernes, ni si la nevera nueva que compró a crédito se le está comiendo la ganancia. Las razones financieras existen justo para eso: convierten esa corazonada en números que puedes comparar mes con mes.
Son cocientes que salen de dividir dos partidas de los estados financieros —casi siempre del balance general y del estado de resultados— y sirven para medir tres cosas distintas: si la empresa puede pagar lo que debe pronto (liquidez), qué tanto depende de dinero prestado (endeudamiento) y si de verdad está ganando (rentabilidad). Te las explico con fórmulas y con los rangos que en la práctica se consideran sanos. Un aviso desde ya: ningún rango es ley. Lo verás claro al final.
Liquidez: ¿puedo pagar lo del mes que entra?
La liquidez mide tu capacidad de cubrir las deudas de corto plazo —lo que vence dentro de un año— con los activos que se vuelven efectivo rápido. La razón más usada es la razón circulante:
Razón circulante = Activo circulante ÷ Pasivo circulante
Si te da 2.0, por cada peso que debes a corto plazo tienes dos para responder. En general se considera saludable un rango de entre 1.5 y 2.5, pero ojo: depende del giro. Una tienda de abarrotes que vende de contado y rota su mercancía a diario puede vivir tranquila con 1.2; una constructora que tarda meses en cobrar necesita un colchón mucho más grande.
El detalle de la razón circulante es que mete el inventario, y el inventario no siempre se vende cuando lo necesitas. Por eso existe la prueba del ácido, que lo saca de la cuenta:
Prueba del ácido = (Activo circulante − Inventarios) ÷ Pasivo circulante
Aquí el rango sano ronda 1.0 o un poco más: significa que, aun sin vender una sola caja de mercancía, puedes pagar tus deudas inmediatas. Si te da 0.6, dependes de seguir vendiendo para no quedar mal con el proveedor. No es el fin del mundo, pero sí un foco amarillo.
Endeudamiento: ¿de quién es realmente el negocio?
Esta familia de razones responde algo incómodo: ¿qué tanto de lo que tienes lo pusiste tú y qué tanto el banco? La más directa es la razón de endeudamiento:
Razón de endeudamiento = Pasivo total ÷ Activo total
Se lee como porcentaje. Un 0.40 quiere decir que el 40% de tus activos está financiado con deuda y el 60% con capital propio. Como referencia, niveles por debajo de 0.50 suelen verse cómodos; arriba de 0.70 ya empieza a oler a una empresa muy “apalancada”, a la que un mal mes la puede ahogar. Otra vez: no es absoluto. Hay industrias intensivas en capital donde el endeudamiento alto es lo normal.
Su prima es la razón de apalancamiento (deuda a capital):
Apalancamiento = Pasivo total ÷ Capital contable
Si te da 1.0, debes exactamente lo mismo que aportaron los dueños. Me tocó ver una pyme con un apalancamiento de 3.0 que vivía pidiendo prórrogas: los dueños creían que estaban creciendo rápido, pero en los hechos el que mandaba era el banco.
Rentabilidad: ¿de verdad estoy ganando?
Vender mucho no es ganar. La rentabilidad mide cuánta utilidad queda después de los costos y los gastos. Tres razones que vas a usar todo el tiempo:
- Margen neto = Utilidad neta ÷ Ventas. De cada peso vendido, ¿cuántos centavos te quedan limpios?
- ROA (rendimiento sobre activos) = Utilidad neta ÷ Activo total. Qué tan bien exprimes lo que tienes para generar ganancia.
- ROE (rendimiento sobre capital) = Utilidad neta ÷ Capital contable. Cuánto rinde el dinero que pusieron los dueños.
Aquí no hay un “número sano” universal, y desconfía de quien te diga lo contrario. Un margen neto del 5% es excelente para un supermercado y mediocre para un despacho de software. La regla que enseño a mis clientes es sencilla: compara tu ROE contra lo que ganarías sin arriesgar. Si tu negocio te rinde menos que un instrumento bancario, hay algo que revisar.
Un ejemplo resuelto con la tienda de Lupita
Supongamos que al cierre de mayo de 2026 el changarro de Lupita tiene estas cifras: activo circulante de $180,000 (de los cuales $90,000 son inventario), pasivo circulante de $120,000, pasivo total de $200,000, activo total de $500,000 y capital contable de $300,000. En el mes vendió $250,000 y su utilidad neta fue de $20,000.
| Razón | Cálculo | Resultado | Lectura |
|---|---|---|---|
| Razón circulante | 180,000 ÷ 120,000 | 1.5 | Sana |
| Prueba del ácido | (180,000 − 90,000) ÷ 120,000 | 0.75 | Foco amarillo |
| Endeudamiento | 200,000 ÷ 500,000 | 0.40 (40%) | Cómodo |
| Apalancamiento | 200,000 ÷ 300,000 | 0.67 | Razonable |
| Margen neto | 20,000 ÷ 250,000 | 0.08 (8%) | Bueno para abarrotes |
| ROE | 20,000 ÷ 300,000 | 0.067 (6.7%) | Aceptable, vigilar |
¿Qué nos cuenta esta foto? Lupita paga bien sus deudas si todo marcha normal (1.5), pero depende demasiado de vender su inventario: sin él, solo tiene 75 centavos por cada peso que debe (0.75). Su deuda está controlada y gana 8 centavos limpios por cada peso vendido, lo cual para abarrotes está muy decente. El punto débil salta a la vista: no debe dejar que el inventario se le acumule, porque ahí tiene atorado dinero que no puede usar para pagar.
Una sola razón aislada engaña. El chiste es leerlas juntas y, sobre todo, seguirlas en el tiempo. Una prueba del ácido de 0.75 en mayo no asusta; pero si en junio baja a 0.50 y en julio a 0.40, ahí ya hay un patrón que atender antes de que el proveedor deje de surtir.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas razones financieras debo calcular para empezar?
Con una de cada familia te alcanza para arrancar: razón circulante, razón de endeudamiento y margen neto. Esas tres ya te dan una idea bastante completa. Conforme te familiarices, agregas la prueba del ácido y el ROE. No necesitas calcular veinte indicadores el primer día; necesitas entender bien tres.
¿De dónde saco los datos para las fórmulas?
Todo sale del balance general (activos, pasivos y capital) y del estado de resultados (ventas y utilidad). Por eso vale la pena tener esos estados financieros ordenados y al día; si llevas tu contabilidad corriente, sacar las razones es cuestión de minutos. Para practicar los cálculos puedes apoyarte en alguna de las herramientas del sitio.
¿Un rango “sano” sirve igual para cualquier empresa?
No. Los rangos que viste son referencias generales. Lo correcto es comparar tu empresa contra otras del mismo giro y contra ella misma en periodos anteriores. Una manufacturera y una tienda de servicios tienen estructuras tan distintas que un mismo número puede significar cosas opuestas.
Si nunca has hecho esto, tu paso de hoy es concreto: toma tu balance y tu estado de resultados más reciente y calcula esas tres razones base. Anótalas con la fecha. El mes que viene las vuelves a calcular y comparas. Esa serie de números, repetida, vale más que cualquier rango que te aprendas de memoria.
Este contenido es educativo y no constituye asesoría contable, fiscal ni financiera personalizada. Los rangos “saludables” son referencias de uso común y varían por industria; las cifras del ejemplo son ilustrativas. Antes de tomar decisiones sobre tu negocio, valida tu información con un contador y consulta fuentes oficiales como el SAT y la CONDUSEF.